Es indispensable reconocer la capacidad del niño de formar vínculos afectivos y por lo tanto, de sentir el dolor tras la muerte de una persona significativa. Si no reconocemos esta capacidad le estamos negando el derecho de llevar a cabo un duelo.

Desgraciadamente, el duelo que no se elabora en su momento, resurge posteriormente con mayor fuerza y más consecuencias.

Así, la mejor forma de ayudar a un preescolar, es atender sus necesidades afectivas y cognitivas, tras la muerte de un ser querido; facilitando este proceso: de asimilación, con respecto a la pérdida, y de adaptación, a la vida sin la presencia del difunto.

El duelo del niño de preescolar difiere cualitativamente del duelo del adulto. Por eso es necesario conocer las características específicas de la edad preescolar, de su pensamiento y su afectividad, para poder comprenderlo y así poder ayudarlo.

Para tener más herramientas para ayudarlo, les recomiendo el libro:

"El niño de preescolar en duelo", Diego, Ana Martha., Editorial Textofilia, Libros del Marqués, México, 2014.

En él encontrarán toda la información necesaria para comprender las reacciones afectivas, cognitivas, somáticas, conductuales, interpersonales y espirituales que experimenta el preescolar.

Además les proporcionará una guía de cómo acompañar al niño, a lo largo de las siguientes etapas de desarrollo. Pues conforme vaya comprendiendo mejor lo que significa la muerte, y vaya extrañando al difunto, volverá a vivir ciclos de duelo y necesitará del apoyo de un adulto informado que le proporcione comprensión y cariño.